y seis meses más tarde...
Bueno, me demoré un poco más de lo planeado en actualizar el blog, pero qué puedo decir, he estado ocupadísima en estos seis meses en Japón. Como aún ahora no tengo mucho tiempo para escribir, haré un breve resumen de mis actividades en el sol naciente:
En primerísimo lugar se encuentra salir de juerga con la señorita alienígena a mi lado. Creo que oficialmente nos deberíamos ir a vivir a shibuya. Aquí estamos en típico bar japonés, luego de una agotadora noche de baile, seguida por una de las infames "nomikai" que se traduce literalmente como "reunión para beber". El sistema es sencillo, por una cantidad X de dinero (en este caso aprox. 10 mil pesos) puedes comer y beber todo lo que quieras. Se entiende por qué nos gusta, no?
Normalmente estas reuniones terminan en sucesos paranormales absolutamente inexplicables.
El anterior estilo de vida conlleva, obviamente, al suceso paranormal más inexplicable de todos: Cómo alguien puede ganar peso en Japón. Normalmente la gente asume que el pobre e inexperto alienígena recién llegado pierde varios kilos debido a la evidente dificultad de adaptarse a la dieta japonesa. Esto no es más que un mito urbano, pues en la mayoría de los casos, especialmente en el de las alienígenas de sexo femenino, el descubrimiento de la increíblemente deliciosa variedad de comida chatarra que ofrece este país hace adicionar considerable masa a la delicada anatomía extranjera (6 kilos, en el caso de quien les habla).
Dicha masa suele perderse una vez que la alienígena no puede entrar en las diminutas tallas japonesas, privándola así de la orgásmica sensación de salir de compras en Tokyo (y no me dejen empezar con ese tema que ahí si que no paro más, ahora si que soy una completa shopaholic) o cuando empiezan a presentarse problemas de salud inesperados (ambas situaciones aplicables en mi caso)

Aún no sé si fueron los kilos extras o mi estilo de vida disipado, o ambos, pero tuve la inigualable experiencia de estar hospitalizada por una semana en Japón. Fue muy divertido ser la mascota alienígena del hospital, donde la gente me miraba como si tuviera cola y antenas. También fue divertido usar la bata tipo kimono de los hospitales japoneses, que es bastante más glamorosa que las occidentales. otro pasatiempo notable era el escandalizar a las enfermeras cuando me visitaba mi novio, El resto de mi estadía fue absolutamente espantosa!
Lo que me lleva a mi siguiente ocupación en Japón
Aquí aparezco junto a mi novio Takumi en una foto no muy favorecedora, aunque es la que tengo más a mano en este momento. Lo conocí apenas una semana después de llegar a Tokyo en un club en Shibuya. Llevamos prácticamente 5 meses saliendo y hasta ahora todo va de maravillas. Sin descontar, por supuesto, las diferencias culturales que darían buen material para una sitcom americana.
En fin, el punto es que lo pasamos muy, pero MUY bien juntos. Demasiado, de acuerdo a algunos observadores ocasionales. La verdad es que la población Tokyo-ense es muy pacata y no está preparada para las muestras de afecto en público.
También tengo un trabajo de medio tiempo en un pequeño bar cerca de donde vivo. La verdad es que más que la Uni, este es el lugar donde más he practicado el japonés y donde más he aprendido sobre la verdadera cultura nipona. Tenemos muchos habitués bastante peculiares, entre ellos un par de otakus y un pintor que quiere hacerme un retrato, ademas nos visitan bastantes chicos lindos. La paga es buena, el trabajo relajado y me llegan tantos cumplidos que creo que me estoy volviendo ególatra :P
Bien, eso es todo por hoy! En la próxima entrada hablaré sobre las curiosas aventuras en las noches de tokyo, el concierto de Radiohead este fin de semana y mi próximo viaje a Korea. No se lo pierda!
Normalmente estas reuniones terminan en sucesos paranormales absolutamente inexplicables.
Dicha masa suele perderse una vez que la alienígena no puede entrar en las diminutas tallas japonesas, privándola así de la orgásmica sensación de salir de compras en Tokyo (y no me dejen empezar con ese tema que ahí si que no paro más, ahora si que soy una completa shopaholic) o cuando empiezan a presentarse problemas de salud inesperados (ambas situaciones aplicables en mi caso)
Aún no sé si fueron los kilos extras o mi estilo de vida disipado, o ambos, pero tuve la inigualable experiencia de estar hospitalizada por una semana en Japón. Fue muy divertido ser la mascota alienígena del hospital, donde la gente me miraba como si tuviera cola y antenas. También fue divertido usar la bata tipo kimono de los hospitales japoneses, que es bastante más glamorosa que las occidentales. otro pasatiempo notable era el escandalizar a las enfermeras cuando me visitaba mi novio, El resto de mi estadía fue absolutamente espantosa!
Lo que me lleva a mi siguiente ocupación en Japón
En fin, el punto es que lo pasamos muy, pero MUY bien juntos. Demasiado, de acuerdo a algunos observadores ocasionales. La verdad es que la población Tokyo-ense es muy pacata y no está preparada para las muestras de afecto en público.
También tengo un trabajo de medio tiempo en un pequeño bar cerca de donde vivo. La verdad es que más que la Uni, este es el lugar donde más he practicado el japonés y donde más he aprendido sobre la verdadera cultura nipona. Tenemos muchos habitués bastante peculiares, entre ellos un par de otakus y un pintor que quiere hacerme un retrato, ademas nos visitan bastantes chicos lindos. La paga es buena, el trabajo relajado y me llegan tantos cumplidos que creo que me estoy volviendo ególatra :PBien, eso es todo por hoy! En la próxima entrada hablaré sobre las curiosas aventuras en las noches de tokyo, el concierto de Radiohead este fin de semana y mi próximo viaje a Korea. No se lo pierda!




























































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